La iglesia parroquial de Torrelapaja

El casco urbano de Torrelapaja está dominado por el edificio de su iglesia parroquial y la torre campanario rematada en forma de fortaleza almenada. Aunque el pueblo está situado en una suave planicie rodeada de altos cerros que lo defienden del frío viento del Moncayo, la iglesia marca el punto más alto de todo el conjunto.

La parroquia tiene como titular a San Millán, como no podía ser de otro modo, al ser este el hijo más preclaro y famoso. El cuerpo principal de la iglesia es una construcción de piedra sillar del siglo XVI y lo que corresponde al presbiterio de mampostería, lo que delata ser parte de una construcción anterior y sensiblemente más baja vista desde fuera.

En su interior observamos que la bóveda es estrellada de estilo gótico tardío. El presbiterio está coronado por una bóveda de media naranja, profusamente decorada con yeserías y construida a finales del siglo XVII (1696), según consta en los libros de cuentas del archivo parroquial. Adosada a la iglesia, y formando parte del mismo templo, podemos contemplar la hermosa capilla de la Virgen de Malanca, construida en 1723, y decorada en la totalidad de sus muros y bóvedas a comienzos del siglo XVIII. Esta capilla merece que se le dedique capítulo aparte.

La iglesia de «Nuestra Señora de Malanca» ha sido declarada Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, por el Decreto 290/2001, de 6 de noviembre, del Gobierno de Aragón (BOA 21/11/2001).

Nota preliminar

Los datos históricos que se relatan a continuación están sacados, en su mayor parte al pie de la letra, de lo que dejó escrito D. Pedro Tobajas Lozano, hijo del pueblo y vicario de esta parroquia durante cuarenta y cinco años, desde 1669 a 1714.

Él, conocía bien la historia de su pueblo y se preocupó de dejar constancia escrita, «ad futuram rei memoriam», para que en el futuro quedara memoria del hecho, no solo de las muchas cosas que se hicieron mientras él fue párroco, capilla y retablo mayor y la cúpula del presbiterio, sino lo que él conocía de antes y que le llegó por tradición oral y escrita. (Libro Racional p. 365 ss., Archivo Parroquial de Torrelapaja).

El resto de datos históricos de los años posteriores, se sacan de los libros parroquiales y de los libros de cuentas de la casa de San Millán

La antigua y primitiva iglesia

La antigua y primitiva iglesia de Torrelapaja, espacio en el que hoy está situada la capilla de la Virgen de Malanca, cuyo retablo, como cuenta Martínez del Villar en su libro «Patronado de Calatayud y su Comunidad» (p. 472), lo hizo a su devoción el mismo San Millán cuando vivió aquí retirado después de ser depuesto de su vicaría de Berdejo.

«Este retablo se hizo el año 500 según consta en el rótulo escrito en su pedestal, el cual he leído por mis ojos mortales diversísimas veces y concluía así: anno a nativitate Christi D» (en el año 500 del nacimiento de Cristo).

Hitos en la construcción de la iglesia actual

Por lo que aún hoy se puede observar en restos del muro viejo al exterior y por los datos recogidos en el archivo parroquial, la “iglesia vieja”, como la llamaban los antiguos, correspondía a la parte central de la iglesia actual. La mandó construir el rey don Juan II de Aragón en 1459 a la vez que la torre-defensa que servía de vigía y fortaleza para guardar el territorio aragonés que limita con el reino de Castilla.

Así lo cuenta don Pedro Tobajas en sus apuntes:

“Al mismo tiempo que la torre, se construyó el cuerpo de la iglesia antigua y lo manifiesta el estar en cuadro sus paredes muy gruesas y ser las bóvedas de piedra sustentadas sobre arcos de piedra labrada, hechas a prueba de bomba o bombarda, sobre los que descansa el tejado de dicha iglesia”.

Según Jerónimo Zurita el mismo rey don Juan II, en agosto de 1459, vino en esta ocasión a Torrelapaja y quiso enriquecer el santuario de San Millán donando reliquias de doce santos traídas de la Seo de Valencia y fueron colocadas en el interior del altar de la nueva iglesia.

El 12 de noviembre del mismo 1459 se sacaron las reliquias del sepulcro bajo tierra que estaba en la capilla de la Virgen de Malanca y, con toda solemnidad, fueron colocadas también en el altar de la nueva iglesia junto a las donadas por el rey, así lo cuenta Jerónimo Gómez de Liria en su libro “San Millán Aragonés” p. 64, editado en Zaragoza el año 1733.

La parte segunda de iglesia que corre desde la mitad al muro de los pies se construyó el año 1569 (Cfr. citado Libro racional). Hicieron entonces la entrada a la iglesia en la fachada del lado este que da a la calle mayor y frente por frente a la casa de San Millán. Esta puerta se cerró en 1781 para abrir la actual a los pies del edificio. Esta ampliación y la iglesia renovada la bendijo el obispo don Pedro Martínez de Luna el año 1574.

Documento notarial contratando la ampliación de la iglesia

En el año 2003 el Centro de Estudios Bilbilitanos descubrió por casualidad un libro de Protocolos Notariales de 1569 de la Ciudad de Calatayud y Comarca. En él viene escrito el contrato de la ampliación de la iglesia de San Millán de Torrelapaja entre el vicario y autoridades y vecinos de Berdejo y Torrelapaja y los constructores canteros, los hermanos Francisco y Juan Marrón, residentes entonces en Torrijo de la Cañada.

Resulta interesante la lectura del texto del contrato en el que se especifica y concretan todos los detalles de la construcción: profundidad y grosor de los cimientos, altura y grosor de las paredes, calidad de la piedra y materiales a emplear, columnas y capiteles, estructura y nervios de las bóvedas y otros detalles. Que los “maestros hayan de sacar la piedra, labrarla y traerla a su costa”, que la hayan de dar hecha de esta Navidad (1569) en un año”. Y se cumplió lo estipulado.

El coro se contrató y se hizo al año siguiente, 1571, según aparece en una nota de pago en el libro de cuentas e inventario de la Casa de San Millán y que dice así:

“En el 16 de septiembre de 1571, en presencia del Chantre Romero y de los señores Vicario y Jurados y Mayordomos de la casa del Señor San Millán de Torrelapaja, hicieron cuenta los señores Francisco y Juan de Marrón de todo lo que hasta dicho día tenían recibido de los mayordomos y de otros señores…”

Cuenta el mismo don Pedro Tobajas que en 1693 se comenzó a construir el retablo mayor y la capilla de San Millán para colocar en ella las reliquias del santo que hasta entonces estaban ocultas en el interior del altar que se había construido en 1459. Igualmente se abrió la entrada que ahora da acceso a la capilla de la Virgen de Malanca desde el presbiterio. Todas estas obras culminaron el año 1697 en que se hizo una gran fiesta para trasladar solemnemente las reliquias de San Millán a su sepulcro actual en el retablo mayor.

Lo cuenta con todo detalle el párroco don Pedro Tobajas (Libro Racional p. 365).

“Era el 26 de julio de 1694, fiesta de Santa Ana. En un día de muchas tormentas asistió todo el pueblo a la iglesia. Al salir se dejaron una vela encendida en la capilla de la Virgen de Malanca que prendió en el candelero, que era de madera, y luego en el mismo altar y retablo que casi se quemó por completo. Este retablo tenía una inscripción como hecho en el año D (500) y se atribuía al mismo San Millán cuando levantó una sencilla capilla-oratorio en el tiempo de su estancia en Torrelapaja cuando regresó de La Rioja. La iglesia no sufrió daños”.

Aunque el retablo mayor se terminó de hacer el año 1697 no se acabó de dorar hasta el año 1753. Lo iban dorando a medida que tenían dinero, según consta por los libros de cuentas de la casa de San Millán (Libro 6 p. 240). No se tiene constancia del autor del retablo, pero sí de varios doradores: Joseph Pérez, Jerónimo de Salas y Juan de Morales (el joven). Se conserva el contrato firmado entre los Regidores de la casa de San Millán y Juan Morales en 1745. Todavía en 1753 aparecen pagos por dorar el retablo. La mayor parte del coste de hacer y dorar el retablo lo pagó la casa de San Millán.

Capilla de San Antón. Se construyó en el año 1763

Capilla y retablo del Pilar. Se construyó en año 1768 en Soria por el retablista Joseph Romero y costó 1062 sueldos, según consta en el “libro de recibos“ de la parroquia.

Capilla y retablo de la Virgen del Rosario. La capilla y retablo de la Virgen del Rosario la hizo la Cofradía del Rosario en 1599 que se había fundado en 1582. El dorado del retablo se llevó a cabo en 1772. El oro costó 1074 sueldos además de los trabajos del dorador que lo doró en 121 días y se le pagaron 1032 sueldos.

Capilla y retablo del Santo Cristo. La capilla se construyó en el año 1764 ocupando el lugar que había sido la entrada a la iglesia primitiva antes de la ampliación de 1569. El retablo lo hizo también el escultor Joseph Romero de Soria. Buena parte del costo lo pagó el Coronel de Milicias de Soria D. Joseph Merino, natural  de Almazán, su escudo de armas está en la parte alta del retablo. La casa de San Millán aportó la mitad. Se doró en 1772 y costaron el oro y demás materiales 596 sueldos y se pagó al dorador 935 sueldos por los 110 días que trabajó.

El acceso a la iglesia se cambia por tercera vez. Primero por la iglesia vieja del 1459, donde hoy está la capilla del Santo Cristo. En el año 1569, al prolongar la nave, se hizo por la fachada este y daba directamente a la calle. La actual se abrió en el muro de los pies que antiguamente daba al cementerio y hoy es una pequeña plazoleta que llamamos “rejolao”, por estar el suelo pavimentado con rejolas, baldosas de barro cocido.

El obispo de Tarazona, Parra y Reinado mandó levantar el cuerpo medio de la iglesia, con dos ventanales y dio 11000 reales de vellón. Se concluyó la obra en 1807

En años posteriores, y coincidiendo con las orientaciones litúrgicas emanadas del Concilio Vaticano II, se han ido haciendo reparaciones y mejoras en el templo y en su ornamentación. En 1963 se reformó el presbiterio tal como hoy está. Iluminación, megafonía, electrificación de campanas, bancos nuevos, nuevo pavimento en gres aragonés, etc. entre los años 2002-2004.

Capilla de la Virgen de Malanca

Por sus dimensiones y características decorativas merece que le dediquemos una atención especial. Sus medidas 12 x 5,50 x 7,50 y su decoración mural dan aspecto de una pequeña iglesia dentro de la otra. Está dedicada a la Virgen de Malanca, patrona de la parroquia.

En el lugar donde ahora se levanta esta capilla de la Virgen hubo una muy antigua y sencilla ermita de tapial y techo de tablas dedicada también a la Virgen de Malanca que la tradición atribuyó siempre su hechura al mismo San Millán en el siglo V.

Por los años de 1690 el vicario don Pedro Tobajas dejó este testimonio referente a esta capilla:

 “La antigua y primitiva iglesia que ha tenido este Lugar de Torrelapaja, ha sido la de la Madre de Dios de Malanca, cuyo retablo, como refiere el regente Villar en su libro del “Patronado de Calatayud y su Comunidad” lo hizo a su devoción el Señor San Millán en donde vivió retirado…”.

La actual capilla se terminó de edificar en el año 1723, lo cuenta el mismo párroco que la levantó don Antonio Marín:

“Sea memoria que la capilla de N.ª S.ª de Malanca, habiéndose derribado y hundido hasta los cimientos la fábrica antigua que era de tapia de tierra y techo de tablas, sin bóvedas ni cosa de yeso, se renovó en la forma que ahora tiene y concluyó su fábrica al fin del mes de octubre de 1723”.

Hay una inscripción en la cornisa del arco de entrada a la capilla que dice:

 “se hizo esta capilla en honor de María Santísima de Malanca a expensas y devoción del Lugar de Torrelapaja. Año 1723”.

El retablo

Su construcción se llevó a cabo desde noviembre de 1729 hasta el 8 de abril de 1730 y lo doró Juan Morales entre los años 1740-1745. Todo el coste de la fábrica se recogió de las limosnas de los pocos y pobres vecinos del Lugar.

Las pinturas murales

Lo que más llama la atención son las pinturas de muros y bóvedas. En los muros laterales se representan la Adoración de los pastores y de los Reyes Magos. La decoración del resto de muros lo ocupan la Huida a Egipto, la Venida de la Virgen del Pilar, santos populares como San Millán, San Francisco Javier, San Antonio de Padua, San Bernardo, San Francisco de Asís, Santo Domingo y San Vicente Ferrer. En las bóvedas y en grandes medallones están representados motivos marianos: la Anunciación, la Presentación en el Templo, la Visitación, la Asunción, la Inmaculada Concepción y la Coronación de la Virgen, además de guirnaldas de flores, ángeles, motivos marianos del rosario, etc.

El suelo y los arrimaderos

De especial valor artístico e histórico son los baldosines del suelo y arrimaderos. Toda la capilla está pavimentada con azulejos de Muel con motivos geométricos en colores azul y blanco. Los arrimaderos presentan motivos geométricos, jarrones y caras de angelitos en colores azul, blanco, verde y ocre. Todos los azulejos se colocaron en 1766 según consta en el libro de cuentas del Archivo Parroquial de Torrelapaja, que dice textualmente:

“Entraron 4677. Costaron 1494 sueldos en Muel, más portes, albañil, yeso y peón 486 sueldos y 10 dineros. Todo 1980 sueldos y 10 dineros”.

Recientemente se han limpiado y restaurado tanto las pinturas de toda la capilla como los arrimaderos. Está en proyecto y de próxima ejecución restaurar también todo el solado de cerámica de Muel.