Fue un  día fenomenal.

La Asociación Malanca organizó el sábado un taller de cometas en el pueblo, para ello contó con la colaboración de la Asociación Zona Cierzo, un grupo de entusiastas de este arte que nos contagió las ganas de volar cometas.

Por la mañana, con la ayuda de los entendidos, confeccionamos las cometas en el bar. Antes de empezar nos dieron explicaciones interesantes sobre el tema y nos enseñaron distintas clases y la aplicación que tiene cada una de ellas.  El bar se quedó pequeño pero eso no fue obstáculo para acometer nuestro empeño de fabricarlas; como podéis ver en el reportaje fotográfico, el suelo del bar se convirtió en una gran mesa llena de plásticos, varillas, cintas, pequeños y mayores, todos con la ilusión de que volasen por la tarde.

Acabamos de construirlas a la hora de comer y quedamos para volarlas por la tarde. Los pequeños no pudieron aguantar tanto rato, así que cuando estábamos preparando la comida, el horizonte de Torrelapaja se llenó de cometas. ¡Volaron todas!

A pesar de que durante la mañana el aire soplaba continuo y con fuerza, por la tarde hubo momentos de calma y otros de ráfagas, o sea, tiempo de primavera con nubes, sol, calor, fresco...A las cinco de la tarde nos dirigimos al centro de operaciones: las eras, donde disfrutamos cuanto quisimos. El espectáculo fue muy bonito. Los niños terminaron contagiando a sus padres y familiares en el vuelo de las cometas. Los componentes de la Asociación Zona Cierzo  nos hicieron una exhibición de vuelo con sus cometas que, al contar con varios mandos para gobernarlas, las dirigían por donde querían, dibujando figuras en el cielo, llegando a juntarse dos cometas dirigidas por separado y separándose después con una sincronización simétrica.

La cometa más espectácular fue una a manera de parapente que casi se nos lleva a Ángel, el marido de Eugenia. ¡Como tiraba el viento!

Me gustaría que podamos contagiar a los que no han podido venir y que este verano el cielo se llene de cometas.

 

Jesús Arnal