28 de junio de 2008. Comida de hermandad.

Desde muy pronto se veía gente en la calle. Los primeros voluntarios estaban pelando patatas mientras otros preparaban la exposición fotográfica, y el comedor improvisado de las escuelas iba cogiendo forma y color.

Crónica de la jornada, y de la entrega de premios del rally fotográfico que se celebró el día 7 de junio,
por Andrés Rodríguez, Presidente de la Asociación Cultural Malanca.

 

Las dificultades de logística que puedan tener este tipo de eventos no se impusieron a la hermandad y el buen ambiente entre todos, así como la comida, una vez más, fue un éxito.

El primer premio en anunciar fue el de la mejor foto popular, que ganó Marta con una foto espectacular desde la vía del tren hacia las Hoyas,

Un rancho perfecto.
Con algún problema de sitio, que no dejaba de tener solución (por el momento), la gente se sentaba y ordenadamente se servía la comida.

Ya adentrada la mañana, el ambiente en la calle, y en concreto en la casa de San Millán, era festivo. El pasacalles ponía la banda sonora a los saludos de amigos y familia que nos íbamos encontrando.

En los corredores de San Millán no había solo 16 fotos expuestas, también estaba la ilusión de los participantes del rally fotográfico, la sorpresa, la indecisión a la hora de votar la mejor foto. Por allí pasamos todos, una y cuantas veces fuera necesario para dar nuestro voto, foto a foto, compartiendo opiniones y comentarios de todas las fotos.

Se acercaba la hora de la comida, el sonido de las gaitas y el tambor se acercaba a las escuelas y con ellos los más rezagados.

y el premio a la mejor foto temática fue para Fernando con su foto de la fuente. Y es que en el año en el que estamos, 2008, no podía ganar otra cosa más que el agua.

Uno de los momentos más especiales para muchos de nosotros fue la entrega de una bandeja cerámica a los socios fundadores por su labor realizada. Un agradecimiento público a aquellos que hace 16 años se juntaron y decidieron crear la herramienta perfecta para trabajar por lo que a todos nos ilusiona, Torrelapaja. Tras la sobremesa, el pasacalles entretenía a los más pequeños y mientras muchos, recogían mesas y sillas o barrían y fregaban el suelo, dejando en un momento las Escuelas como las encontramos al principio de la mañana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografías: Sergio Royo