MANIFESTACIÓN CONTRA LA MINA DE BOROBIA.-

El día 12 de febrero Torrelapaja también estuvo presente, junto a más de 500 personas de las localidades próximas, en la marcha senderista organizada como medida de protesta contra la posible explotación de una mina de magnesitas en Borobia. El acto discurrió desde la plaza Mayor de Ciria hasta la propia localidad de Borobia.

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SEMANA SANTA.-

El Domingo de Ramos, día 9 de abril, hubo bendición de ramos, procesión y misa.
El Jueves Santo se celebró misa y se organizaron turnos de vela ante el monumento.
El Viernes Santo se celebraron los "oficios" y una procesión, donde se hizo el viacrucis.
El Domingo de Pascua hubo procesión del "encuentro" y misa.

CELEBRACIÓN DEL 405 ANIVERSARIO DE TORRELAPAJA.-

Como ya viene siendo habitual, la Asociación Cultural Malanca organizó en las escuelas para todos los asociados una comida de hermandad con motivo del 405 aniversario de la constitución de Torrelapaja. La celebración tuvo lugar el 24 de junio.

Este año la comida consistió, como el anterior, en un rancho. Para el año que viene esta lanzado el reto: ¿álguien se atreve a preparar una paella?

FIESTAS EN HONOR A LA VIRGEN DE MALANCA.-

"Vivencias y recuerdos de las fiestas que Torrelapaja celebra anualmente en honor de
Nuestra Señora la Virgen de Malanca".

Crónica de nuestro paisano Mario Rubio García, Salesiano.    

Cuántas veces hemos leído, a lo largo de nuestra vida en las calles de nuestro querido pueblo, el letrero:
PEREGRINACIÓN AL MONASTERIO DE SAN MILLÁN DE LA COGOLLA EL 30 DE SEPTIEMBRE.-
ACTIVIDADES REALIZADAS DURANTE EL MES DE AGOSTO.-
En los días anteriores a las fiestas, la Asociación y la comisión de fiestas consiguieron organizar distintas actividades en el pueblo que sirvieron para ir creando ambiente.
Se organizaron distintos "talleres de actividades": de RISOTERAPIA, de fabricación de VELAS ARTESANALES, de BAILES DE SALÓN. El día 13, a través de la Diputación Provincial de Zaragoza, nos visitó la "Compañía de Arqueros Medievales del Antiguo Reino de Aragón" que hizo una exhibición de tiro con arco.

 

D. Pablo Rubio, organizó una charla-coloquio sobre la vida de San Millán en Torrelapaja y La Rioja, con motivo del viaje que estaba organizando la Asociación para el día 30 de septiembre al Monasterio de San Millán de la Cogolla.
En la Casa de San Millán hubo una exposición y venta de fotografías del pueblo a cargo de Sergio Royo, un apasionado del pueblo y de la fotografía. Las fotos eran estupendas.
El día 19 la Asociación Cultural Malanca celebró su reunión anual, aprovechando estas fechas próximas a las fiestas, en las que hay más gente, para conseguir una mayor participación de los asociados.
CELEBRACIÓN DE LA FESTIVIDAD DE SAN MILLÁN.-
Un año más los vecinos de Torrelapaja y Berdejo volvimos a reunirnos para celebrar la festividad de nuestro patrón.
Pulsa aquí si quieres ver el reportaje fotográfico de todas estas actividades

Ahora, ya mayores, aquellas vivencias se nos presentan como un sueño lejano, aunque podemos intentar sentirnos otra vez como niños en las fiestas de nuestro pueblo de Torrelapaja.

Si un misterioso personaje entrara en la capilla de la Virgen de Malanca de nuestra iglesia, le llegaría al alma ver la belleza de su altar y los hermosos trazos de sus pinturas murales. El recogimiento de ese pequeño rincón de la Señora es uno de los emblemas de nuestro pueblo.

Empezaron la fiestas patronales. Engalanado todo el pueblo con sus guirnaldas y banderas multicolores, se sentía en las calles y plazas la alegría de la fiesta. El pregón, como cada año, da la bienvenida a las gentes que vienen de los más diferentes lugares y les anima a participar en el programa  de actos.

El día 24 de agosto, comenzó la jornada para los más peques, que abrieron su turno con diferentes juegos; no sólo ellos disfrutaron sino que pudo verse las caras de los mayores, en especial de los abuelos, y no digamos las de las mamás que, atentas a las maniobras de sus hijos, disfrutaban todavía más que ellos.

Qué escena más bonita ver en las casas a las familias reunidas; ver a padres e hijos ocupados en los preparativos de nuestras fiestas mayores.

Todos hemos vivido la experiencia, en nuestros años jóvenes, de compartir la alegría de estas fechas con nuestra familia en el hogar. Cuántas veces hemos rezado y  compartido dificultades, cuántas hemos soñado en compañía de nuestros padres.

 

Los más jóvenes se divirtieron a lo grande con los globos hinchables, subiendo y bajando sin descanso por aquellas rampas totalmente inaccesibles para los papás.

Pistas de motos y pequeños móviles de cuatro ruedas fueron la atracción estrella. Desde hacía muchos años, en la plaza del pueblo no se había disfrutado de un espectáculo tan atrayente para los más pequeños. Además, los gigantes y cabezudos no podían faltar para delicia de nuestros niños y gozo de los más mayores.

Siempre hay una jornada especial. Llegó el día de la "merienda" que se convirtió en una tarde de verdadera hermandad. Habrá que pensar en concede a los organizadores la medalla de oro. Ya es un clásico; todos los vecinos y forasteros, familiares y amigos, nos reunimos a degustar panceta, longaniza y chorizo asados. No faltaron el buen vino de Villarroya y la sangría preparada en Torrelapaja. El cuerpo se puso a tono aunque este año el aire se encargó de refrescar las mentes de todos.

Por la noche, pasadas las veinticuatro horas, tuvo lugar el pregón. El pregonero de turno expresa sus mejores  deseos para que las fiestas concurran en paz y armonía con mención especial a la Virgen de Malanca.

Y llegó el día más significativo de las fiestas. El alegre voltear de las campanas anuncia la Misa solemne en honor de nuestra Patrona la Virgen de Malanca nos espera. Todos los vecinos del pueblo nos reunimos en nuestra hermosa y restaurada iglesia.

Concelebran la Eucaristía nuestros paisanos Emilio y Pablo; acabado el oficio divino se saca en procesión a la Virgen de Malanca. Siguiendo una tradición centenaria, se subastan los palos para entrar con la peana a la iglesia. Éste es un acto que todos los asistentes siguen con devoción, expectación y respeto. Quizá sería necesario un pequeño altavoz para que todos nos enteráramos bien.

Este año animó el pasacalles la prestigiosa banda de música de Cervera de la Cañada. Estos mismos intérpretes hicieron sonar, en la santa misa y procesión, el bonito repertorio que suele ser tradicional. Una música adecuada contribuye a dar más solemnidad a la procesión.

 

Al anochecer llegaron los disfraces de la gente menuda. Los peques y los abuelos salieron al estrado a batirse el cobre. Todos pusieron el arte por bandera y el buen humor por montera. La mamás ataviaron a los más pequeños. La rivalidad entre las madres resulta cada año más sorprendente. Las criaturas, contentas y nerviosas, llegan hasta la plaza motivando el aplauso y la simpatía de los asistentes, animados por la música que ameniza el desfile.

La expectación subió de nivel cuando en el reloj de la torre las veinticuatro horas. Los grupos y peñas de los mayores aparecieron marcando su propio estilo. Qué gran papel harían si se presentasen en la pasarela Cibeles, sobre todo ahora que el peso y las dimensiones de sus caderas han subido unos centímetros.

¡Qué estilo, qué ingenio y alegría demostraban estos veteranos maestros de la fantasía al desfilar por la pasarela de la plaza mayor de Torrelapaja. Nadie podía imaginar cuál sería la sorpresa y el secreto mejor guardado de Aurora y Andrés. Sí que podemos decir que este matrimonio se guardaba un as en la manga. Todos los participantes sacaron un "bien" en estilo, "notable" en alegría y "sobresaliente" en arte. Todos los años "aprobado general". En Torrelapaja se podía poner una escuela de disfraces.

Lo más admirable el buen humor y simpatía de todos los grupos que desfilaban como si de un desfile de profesionales se tratase bajo la mirada atenta de los diseñadores. 

 
El último día de la fiesta, el domingo, recordamos en la misa a todos los seres queridos que nos han dejado para siempre. Seguro que ellos han celebrado estas fiestas desde las alturas en la compañía de la Virgen de Malanca.

En la tarde del domingo baile enla plaza y la tradicional chocolotada. Los mayores se olvidan por un rato del colesterol, el azúcar y otras goteras

No puedo terminar sin mencionar a Sergio Royo Gimeno por su admirable trabajo de fotografías que muestran los paisajes y el patrimonio artístico y cultural de nuestro pueblo.

Nada más, queridos amigos de Torrelapaja. Nuestro más sincero agradecimiento a la comisión de fiestas por su trabajo bien hecho, a las autoridades, al párroco por su magnífica implicación en las mismas, en definitiva, gracias a los que, día tras día, hacéis que el pueblo sea admirado por todos.

Es un deseo compartido que nuestras fiestas patronales sean siempre motivo para que entre todos practiquemos una sincera y profunda amistad, que exista una excelente convivencia entre jóvenes y mayores y que, sea cual sea nuestra implicación en las celebraciones, procuremos que la paz  reine entre todos nosotros.

Aristóteles decía de la amistad algo muy hermoso y entrañable:

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos y un corazón que habita en dos almas.

Un abrazo

Conozco lo que supone organizar una excursión. Salimos dos autocares, que tenían diferentes puntos de salida y nos desplazamos a este enclave religioso noventa personas de todas las edades. Dimos un bonito ejemplo de buena convivencia generacional.

Un autobús partió de la plaza de Basilio Paraíso, junto al edificio de la antigua facultad de Medicina y Ciencias de la Universidad de Zaragoza, y otro vehículo desde el mismo pueblo de Torrelapaja. Hay que añadir que a San Millán acudieron personas que llegaron por sus propios medios desde Portugalete, Pamplona y Vitoria y que se unieron a nosotros.

Para los vecinos de Torrelapaja este viaje tenía un valor sentimental muy especial, pues se trataba de visitar el monasterio de San Millán de la Cogolla, en La Rioja, y aprender algo más de nuestro santo in situ.

Antes de comenzar con los detalles de la jornada, deseo transmitir, en nombre de todos, el reconocimiento del buen hacer de los organizadores y su esfuerzo encomiable en que el viaje saliera a gusto de todos y según lo que ellos habían previsto.

El interés de todos los que allí fuimos era conocer un poco más la vida de nuestro patrón, San Millán. Pocos pueblos pueden presumir de que su santo se remonte a los primeros tiempos del cristianismo, si exceptuamos a los apóstoles. Esta visita resultó de un gran interés, independientemente del tema de si el santo nació o no en nuestro pueblo, pues las opiniones de los expertos están encontradas.

Según documentos que hemos podido leer, redactados en  este monasterio, San Millán nació en Berceo, el año 473 y falleció en 574. Vivió nada menos que cien años.

 

Es mejor dejar este asunto a los historiadores. A nosotros lo que nos importa es que tenemos reliquias de nuestro santo en el altar de la iglesia de Torrelapaja.

Hemos de tener presente que en los siglos V y VI, España no era una nación como tal, puesto que todavía pertenecía al Imperio romano.

San Braulio escribió la biografía de San Millán, unos setenta años después de su muerte.

Sabemos, según nos explica este obispo cesaraugustano, que San Millán fue pastor de niño y que un buen día, durante un sueño, recibió el encargo divino de que, en lugar de pastorear ovejas, debía dedicarse al cuidado de las almas, en especial, de los más pobres.

Para que pudiera desarrollar este ministerio, el obispo de Tarazona le consagra sacerdote y le encarga sea el cura de Berceo.

Las envidias de los clérigos de aquella época minaron su persona. Millán, como santo que era, callaba y soportaba sus humillaciones con una gran resignación. Al fin, los usurpadores de la verdad lograron que le destituyeran de sus responsabilidades eclesiásticas (Vaya tipos).

Durante su vida, se rodeó de discípulos, con los que vivió en el monasterio de Suso, también llamado de arriba . Hacía muchos milagros: curaba enfermos, cojos y ciegos. La historia dice que daba de comer y beber a los peregrinos. Esta pequeña referencia histórica creo que la hemos leído alguna vez en los escritos muy bien documentados de nuestro amigo Pablo, en Torrelapaja.

Volviendo a mi descripción de la peregrinación,   los viajeros de los dos autocares nos encontramos en la cafetería de Logroño junto a la autopista. El autocar procedente de Torrelapaja había llegado el primero; lo mismo sucedió después en la subida al monasterio de Suso. Al monasterio de abajo se le denomina Yuso. (Sonrío al recordar aquel anuncio publicitario de la televisión: los de Villaconejos de arriba y los de Villaabajos de abajo)

Continúo.

Pudimos ver los famosos Códices Emilianenses, manuscritos antiguos redactados en latín, en cuyos márgenes había apuntes, que los estudiosos llaman glosas, redactados unos en lengua romance (un latín castellanizado) y otros en vascuence. Nuestra guía nos recalcó la importancia del hecho de que en 1977 se celebró por todo lo alto y con gran solemnidad, en el Monasterio de San Millán de la Cogolla, el milenario de  la lengua castellana y el de la lengua vasca. Sabemos que el castellano existe como tal desde el siglo X; obviamente, ésta es una lengua viva que, según los estudiosos, ha sufrido muchos cambios.

La guía hizo que el recorrido, por las diferentes estancias del monasterio, fuera para todos nosotros muy ameno. Nos mostró los códices y cantorales que están acompañados por una serie de paneles explicativos muy bien iluminados, para que el visitante pueda sacar con su lectura el máximo provecho.

Tuvimos la suerte de contar con una guía turística de carácter jovial y muy buena comunicadora. Se veía que tenía muchas horas de vuelo, era riojana y destacaba por sus dotes de mando. A todos nosotros nos pareció muy buena su explicación sobre el monasterio de Yuso. Nos describió de manera amena y con todo lujo de detalles  todas las riquezas artísticas que allí se guardan, así como  nos dio una gran cantidad de información sobre la  historia milenaria de este enclave cultural y religioso tan importante.

Algo muy especial tiene que ser San Millán de la Cogolla, cuando, en 1997, fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

La joven nos recordaba cómo son, en comparación, los libros de bolsillo. Muchos quedamos muy sorprendidos al ver aquellos libros tan grandotes de pergamino y cómo se han conservado. También admiramos a aquellos monjes antiguos que sabían de todo. Eran maestros en artes, letras y ciencias.

La grabación sonora de los monjes que  han realizado es de una calidad perfecta; todo explica muy bien el gran valor que tiene aquella pequeña pero extraordinaria habitación, llena de muestras de nuestra historia que constituyen un tesoro de enorme valor cultural: cuadros con bellas pinturas, códices, pergaminos, miniaturas grabadas y sin grabar, manuscritos de música gregoriana, etc., todo son sorpresas que el visitante se lleva de allí.

Supongo que a nadie le pasaron inadvertidas las salas magníficas que recorrimos, llenas de cuadros de afamados pintores.

 

La iglesia es de tres naves con una especial bóveda y un bonito cimborrio, a modo de cúpula. El retablo principal es del siglo XVII, con pinturas de fray Juan Rizzi. En su parte central, vemos a San Millán pintado en el desarrollo de una batalla contra los moros. Los cristianos, en sus luchas contra los musulmanes, eligieron a San Millán como su protector. También, Gonzalo de Berceo, en la vida que escribió del santo, cuenta que en tiempos de Ramiro II de León, Santiago y Fernán González tomaron votos religiosos, tras ver cómo les ayudaba San Millán en la  batalla de Hacinas.

El monasterio fue construido en estilo románico y ha sufrido reconstrucciones en el siglo XVI y siguientes. Durante siglos, los monjes benedictinos regentaron el cenobio; a partir de 1880, los agustinos recoletos se han hecho cargo de él. Según la impresión de todos los que hicimos esta peregrinación, el monasterio se conserva muy bien, a pesar del  tiempo transcurrido desde su fundación.

Parte de los que nos desplazamos desde Zaragoza no tuvimos la suerte de visitar el monasterio de arriba, de Suso. Cosas que ocurren, debido a imprevistos en la organización.   

 Sobre las catorce horas, confraternizamos el momento del almuerzo consistente en una comida típica riojana como mandaban los cánones. Después de una agradable sobremesa, emprendimos viaje de regreso hacia nuestros respectivos lugares de origen, Torrelapaja y Zaragoza capital.

Crónica de D. Mario Rubio García

El pasado 30 de septiembre, los relojes nos despertaron muy de mañana: había que ponerse en camino, a pesar del sueño, hacia una bonita tierra.

Después de la procesión, el Ayuntamiento preparó un vermú para los vecinos de Berdejo y Torrelapaja.

Por la tarde y por la noche, la Comisión de Fiestas organizó en las escuelas una fiesta popular con baile a cargo de una disco-movil.

Como podéis ver, a pesar de ser un pueblo pequeño, se continúan haciendo muchas cosas al cabo del año. Cada una de estas festividades es una ocasión para reunirnos en el pueblo y compartir nuestra alegría con familiares y amigos, por eso hay que animar y agradecer su esfuerzo a todas las personas que los hacen posible.