Fue una excursión fenomenal. Después de varios días con frío, nieve y viento, hizo un día hermoso. El sol nos acompañó todo el día.

Fuimos en dos autobuses; uno salió desde Zaragoza y el otro desde Torrelapaja. En Daroca nos juntamos en la Puerta Baja, que es la que se ve en la parte superior de esta página.

La visita a la ciudad la hicimos en dos grupos, empezando desde la Puerta Baja, por donde entraban los viajeros procedentes de Castilla y del Levante. La guía turística nos fue contando la rica historia de Daroca y explicando los diferentes estilos monumentales que tiene.

Desde la Puerta Baja nos dirigimos, por las angostas y empinadas calles del barrio de la judería, a la parte más alta de Daroca, terminando en la iglesia de San Miguel. Todos mirábamos con preocupación a Vitoria y a Justi, las personas de más edad en el grupo, pero demostraron estar en muy buena forma.

La iglesia de San Miguel guarda en su interior un espléndido retablo románico pintado al fresco. Posteriormente visitamos la iglesia Colegial de Santa María, donde se encuentra la esplandida capilla de los Corporales, de estilo borgoñón. Las monjas que se encuentran al cuidado de la capilla nos relataron la historia de los Corporales y nos enseñaron las Sagradas Formas que quedaron plasmadas en el lienzo que las protegía. En un lateral de la Colegiata se encuentra la Puerta del Perdón; resulta que si encuentras el clavo, de los que protegen la puerta, que es distinto a los demás, obtienes el perdón. Todos lo encontramos.

En la Colegiata terminó la visita guiada por Daroca.

Como aún quedaba tiempo antes de ir a comer, Jaime, nuestro secretario, concertó una visita al Museo de la Pastelería de Daroca. Manuel Segura, conocido pastelero de la zona, no ha descansado hasta levantar un Museo de la Pastelería, un centro donde podemos aprender los procesos para la elaboración de un buen chocolate o los secretos para realizar un provechoso pastel. Fue una visita muy interesante. ¿Os acordáis de aquellos martillos de caramelo con su mango de madera? En el museo guardan los moldes para su elaboración, al igual que los moldes para las distintas clases de caramelos y toda una serie de útiles y maquinaria para la pastelería y dulcería.

Del museo, al restaurante. Pudimos compartir la comida todos juntos, ya que una sala del restaurante se reservó para nosotros. El ambiente en la comida, fenomenal. Hasta se escuchó alguna "jotica".

Después de comer, a los autobuses, dispuestos a visitar la laguna de Gallocanta. ¿Veremos grullas? nos preguntábamos. Pues si, las vimos. Unas iban por el cielo en grupos, volando muy altas; otras estaban comiendo en los campos que rodean la laguna. Al atardecer, desde la caseta de observación, también pudimos verlas en la laguna.

Bueno aquí tenéis un recuerdo fotográfico de ese día. Espero que os guste.

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